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8/27/00

Esta entrevista es con Lázaro Valdés y Vannia Borges, respectivamente el director y la cantante del tanque musical cubano que es Bamboleo.


Bamboleo: Lo que se baila, lo que se usa

por Abel Delgado
La primera impresión que podría darte Bamboleo es de una orquesta que depende de trucos... precisamente de dos trucos femeninos pelados al rape con caras bellas, cuerpos fenomenales y un meneo que le fracturaría la clavícula de Britney Spears si acaso esta intentara imitarlo. Pero a diferencia de las princesas populares fabricadas en cadena de montaje que dominan los hit parades hoy en día, estas mujeres, especialmente Vannia Borges, saben cantar. Sea que esté mandando pa'l ya sabes dónde a un exnovio o declarando su amor eterno, en cada canción Vannia demuestra una voz poderosa, capacidades interpretativas bien desarolladas y una cualidad exclusiva difícil de definir que poseen sólo los buenos soneros (y soneras): cheqendeque. Quizás la Real Academia no lo reconozca como palabra, pero los que han escuchado a Celia, Cheo, Maelo, Justo o Miguelito Cuní, por mencionar unos pocos, saben a lo que me refiero.

Yordamis Megret es la otra cantante femenina del grupo y, al igual que Vannia, sus dotes van mucho más allá que un pelado llamativo, una carita bonita o un cuerpazo. Su talento para sonear y mover la gente es obvio tanto en vivo como en una grabación. Además, los dos soneros masculinos del grupo, aunque no son tan espectaculares como lo es, por ejemplo, Mayito de Los Van Van, tienen tanto buen timbre como buena timba.

En cuanto al resto de la orquesta, ¿pa' qué te voy a decir una cosa por otra? Hablando en cubano, se la comen, asere. El conguero, timbalero y baterista atacan los cueros de la misma manera que Mike Tyson atacaba a sus contricantes durante su apogeo en los años 80. Los metales, que tienen un enfoque unísono poco común, montan unos mambos rompecaderas como si tuvieran pulmones de hierro. La ancla de este asalto musical es Lázaro Valdés, el pianista, arreglista y director de la orquesta. Como arreglista sus creaciones cambian del liricismo a un hiperhedonismo controlado. No le he escuchado suficientemente para poder evaluarlo como pianista, pero por cierto es excelente a la hora de ejecutar esos dificilísimos y ondeantes montunos de piano que caracterizan la timba, el nombre global para la música que se toca en Cuba actualmente. Ahora bien, no se equivoque. Por más auge que tenga la música cubana clásica hoy en día debido a los esfuerzos de los llamados "superabuelos" del Buena Vista Social Club, lo que tocan la mayoría de los grupos en Cuba -incluyendo a Bamboleo- no tiene nada que ver con "Chan Chan". Olvídate de eso. Lo que se usa en la Cuba de hoy es timba. A este ritmo agitado se mueven -y se pelean- los cubanos en sitios de guapos como La Tropical.

¿De qué se trata esta música? De gozar un ritmo, de divertirse ante una situación económica desastrosa debida al Comediante en jefe y del simpático y ocurrente argot cubano. Esta música no brinda letras con temas sociales profundas como las de Rubén Blades. No obstante, a diferencia de la mayoría de las canciones de la salsa moderna, tampoco se trata de una pila de sacarinas canciones de amor con el mismo arreglo monótono que consiste en el cuerpo, 3 ó 4 montunos con guías, un mambo que empieza con un trombón seguido por trompetas, otros 3 ó 4 montunos, una moña y el final. Qué va, el sonido de la timba no ha sido pasteurizada como la leche. Se trata de lo inesperado, como por ejemplo, metales que van de frases jazzísticas a fragmentos de música del circo en lo que canta un gallo, soneros que te citan lo mismo un bolero clásico como guaguancós del tiempo de la corneta que el nuevo argot circulando por las calles de La Habana, más canciones que empiezan como si fueran parodias del género de la salsa romántica que cambian palo pa' rumba a unos ritmos que parecen provenir del espacio de afuera pero, como toda buena música cubana, estos te ponen a gozá. No quiero decir "gozar", porque hasta las melodías morónicas de Ricky Martin pueden hacer eso con las personas que carecen de gusto musical. Es "gozá", una acción provocada exclusivamente por la sabrosa música afrocaribeña. Y Bamboleo está entre los mejores grupos musicales del mundo cuando de poner la gente a gozá se trata.

Nuestro reportero Abel Delgado recientemente entrevistó a Lázaro Valdés, el director de la orquesta, y a Vannia Borges, una de las cantantes, para informarnos más sobre Bamboleo y su enfoque musical.





Lázaro Valdés

Abel Delgado: Usted aparentemente es de una familia musical. ¿Me podría comentar un poquito acerca de ella?

Lázaro Valdés: Bueno, mi abuelo Oscar Valdés es el tronco de la familia. Fue quien inculcó a sus hermanos, a Vicentico Valdés, a Alfredo Valdés que es mayor que él y a Marcelino Valdés. Vicentico Valdés fue un excelente bolerista que grabó muchísimos discos. Alfredo Valdés fue uno de los pioneros del son en Cuba. Fue cantante del Sexteto Habanero, el sexteto más famoso de los años 20 y pico. Cantó muchos temas que fueron hits en esa época que ahora son clásicos. Marcelino Valdés, excelente percusionista, fue uno de los primeros percusionistas que tocaba con una mano la conga y con la otra la paila, una polirítmica tremenda. Mi abuelo (Oscar Valdés) fue percusionista, tumbador y cantante. Cuando era joven y cantaba era el que le cubría a Barbarito Diez, un excelente cantante cubano, para que Barbarito pudiera hacer otros trabajos. Él fue uno de los tumbadores que más grabó en Cuba en su época. Grababa con todo el mundo, salía en todos los programas. Mi papá Lázaro Valdés fue pianista de Beny Moré por mucho tiempo. Oscar Valdés Jr., mi tío Oscar, es un excelente percusionista también. Tocó percusión con Beny Moré y estuvo hasta el otro día en Irakere; él fue cantante y percusionista de Irakere. Mi primo Diego Valdés es tremendo bajista. Vive en Colombia. Mi otro primo Oscarito Valdés Jr. es un excelente baterista, uno de los primeros bateristas que en Cuba firmó con una firma extranjera, firmó con la Peer. Y yo toco piano con Bamboleo. Mi niño tiene 9 años y también va a ser músico.

Abel Delgado: Usted no es pariente de Chucho Valdés, ¿verdad? Él es de otro ramo de los Valdés, ¿no?

Lázaro Valdés: No, él es de otro ramo de los Valdés. Somos como si fuéramos parientes porque tenemos muy buena comunicación. Nos llevamos muy bien y él estuvo trabajando en conjunto con mi abuelo en la Orquesta de Música Moderna. De niño estudió piano con mi padre (...) somos casi una familia. Hemos hecho del (nombre) Valdés uno solo.

Abel Delgado: Yo sé que Vicentico Valdés murió en Nueva York y Marcelino Valdés pasó mucho tiempo en Nueva York trabajando como percusionista de Tito Rodríguez. ¿Usted tuvo contacto con esos famosos tíos suyos?

Lázaro Valdés: Bueno, cuando yo llegué a los EE. UU. ya estaban muertos (...) (con) los primos míos de Vicentico todavía no hemos tenido roce pero sí (lo he tenido con) los primos míos de Marcelino (...) y cada vez que voy nos vemos y hablamos.

Abel Delgado: ¿Cómo fue su trayectoria como artista?

Lázaro Valdés: Yo empecé en la Escuela de Arte estudiando el violín. Pero no me sentía realizado pues estudié el piano. Desde los 6 años me sentaron en el piano y le saqué melodía. De ahí (la Escuela de Arte) con 17 años pasé a ser pianista de un famoso cantante cubano que se llamaba Héctor Téllez. Después estuve en varios proyectos que se hicieron en Cuba para compañías de espectáculo. De ahí salí para (trabajar con) Bobby Carcassés, un excelente jazzista cubano (que) es una escuela de jazz en Cuba. Estuve con él dos años. (Entonces) me llamó otro cantautor llamado Amaury Pérez e hicimos una gira por todo México. Regresé y me llamó Pachito Alonso, el hijo de Pacho, y sus Kini Kini. Estuve con Pachito casi 5 años. Incursioné en los teclados. Creo que fui uno de los primeros tecladistas que tuvo Cuba en hacer esos colores que se hacen con el teclado y eso. Creé uno estilo que después por el cual más o menos todo el mundo se guió y todo el mundo empezó a poner teclado. Y después de Pachito ya me llegó la tarea de hacer mi proyecto este, Bamboleo, aprovechando el proyecto de un español que tenía una disquera llamada Caribe Productions. (El español) quería hacer Las Mulatas del Fuego porque hace muchos años pegaron en Cuba (...) Fue una idea del español con José Luis Cortés, el director de NG la banda, de tener cuatro mujeres en un proyecto y tener un grupo de buenos músicos que las acompañaran. Pero entonces se buscaran muchas mujeres y ningunas llegaron a ser Las Mulatas del Fuego. Ese proyecto se malogró y me salí de eso con algunos músicos que estaban conmigo ya (...) e hice Bamboleo.

Abel Delgado: ¿Entonces Haila Mompié y Vannia Borges eran de esas Mulatas del Fuego?

Lázaro Valdés: No, no. Haila trabajaba en un cabaret como bailarina y se veía que tenía buen timbre. Un amigo mío llamado Céspedes que tocaba el bajo (...) me habló de ella. Él me la llevó, yo la escuché, mi di cuenta de que tenía buena voz y empecé a trabajarla. Vannia venía de la Escuela de Arte. Había oído de ella en un cuarteto que se llamaba D'capo. Después la escuché con Pachito Alonso. De hecho, saliendo yo de Pachito Alonso entra ella. Y quería hacer con ella una cosa de baladas (...) y me interesó y entraron en Bamboleo.

Abel Delgado: ¿Y quién fue de la idea de que las muchachas salieran peladas al rape?

Lázaro Valdés: A Vannia la escogieron para la carátula de un disco y le pusieron (la palabra) "Cuba" en la cabeza y se peló bajito (para quitárselo). Y me gustó como le quedó el pelado bajito y pelé a la otra. Se formó una sensación con eso, internacionalmente gustó mucho porque acabado de hacer eso nos fuimos para Europa. Llamó mucho la atención porque las dos son muy bonitas de cara y se resaltaba su belleza.

Abel Delgado: ¿Qué disco era?

Lázaro Valdés: Un disco de AfroCuba.

Abel Delgado: Ahora me acuerdo... Rey Arco Iris. ¿Esa es ella?

Lázaro Valdés: Yeah, es ella. Tuvo que rasparse para quitarse el letrero de la cabeza.

Abel Delgado: ¿Me puede contar sobre la preparación de los músicos en Cuba? Tengo entendido que es un proceso muy riguroso.

Lázaro Valdés: Bueno, en Cuba, como todo el mundo sabe, en la Escuela de Arte el músico cubano tiene todo el tiempo para estudiar. El músico cubano no es como otros músicos que por ejemplo tienen que estudiar o por el día trabajar en una gasolinera o una librería o trabajan nada más que en los fines de semana. En Cuba nada más que se come música. Entonces los niveles son muy superiores a otros países. Las escuelas son gratis, tienes todo el tiempo que quieres para estar en la aula estudiando piano. Tampoco tienes que comprar el instrumento. Si tocas trompeta te dan una trompeta y estás con tu trompeta todo el tiempo hasta que te gradúes.

Abel Delgado: Empiezan muy chiquitos, ¿no?

Lázaro Valdés: Desde niños. El piano se empieza a los siete años. Estás a los siete años nada más que haciendo músico. Claro que también te dan matemática, español, literatura (...) pero estás viendo música desde los siete años hasta los 18 cuando te gradúas.

Abel Delgado: También hay cierta preparación de la calle, ¿no? Porque están rodeados de música...

Lázaro Valdés: Sí, lo que pasa es que en Cuba no es como otro lugares en que sólo hay vida nocturna durante los fines de semana. Por ejemplo, en Miami no hay un sitio que valga la pena donde tú puedas ir a escuchar un buen grupo. Porque los músicos no tienen estabilidad. Están atrás del billete. "¿Quién me llamó? Gilberto Santarosa. Pues voy con Gilberto Santarosa hoy. Mañana me llama DLG y estoy con DLG". En Cuba mis músicos llevan conmigo el tiempo que lleva el grupo. Aunque ha habido cambios, ¿no? Al existir eso hay mucha identificación. Por ejemplo, entre el bajista y yo nada más que al mirarnos sabemos a qué acuerdo vamos a llegar, adónde vamos a ir y qué efectos vamos a hacer. Pienso que lo mismo pasa con el percusionista, el baterista y el tumbador. El impacto que tienen las cuerdas metales se debe al tiempo que llevan trabajando juntos. Y eso es muy importante para una buena música. Eso se logra en un país como este que tiene un sistema distinto o se logra en un país donde hay mucho dinero y tú le pagas al músico pa'que este tranquilo (y siga tocando) (...) contigo.

Abel Delgado: En cuanto a la timba, ¿se sabe quién inventó este estilo de tocar? Hay quienes dicen que fue José Luis Cortés de NG la Banda, otros dicen que fue Juanito y sus mulatos...

Lázaro Valdés: No, la timba viene de las Escuelas de Arte. Le llamaban timba feroz. Por ejemplo, se tocaban cinco tumbadoras haciendo un ritmo de guaguancó con un poquito más de lleno y coros con frases jazzísticas y un poco más adelante de lo que es el son y todas esas cosas. Eso no tenía nombre. Eso se llamaba música cubana, ¿okay? Música cubana se llamaba. Música cubana popular. Después empezó AfroCuba con esa misma onda de la timba. No se llamaba timba pero le decían timba por el sabor que tenía. En Cuba se dice timba por el sabor: "Ese hombre tiene timba", "tiene buena timba", quiere decir que tiene buen sabor. La timba como nombre tal como ha salido no había salido a flote, estaba nada más en el lenguaje musical (...) el nombre sale a flote cuando Formell dice que eso es timba. Lo dijo en una entrevista, no sé dónde fue. Ahora lo que se hace en Cuba es timba. Y entonces empieza a funcionar la timba en el mundo entero y empiezan a decir que es timba lo que se está haciendo. Pero la timba viene de hace mucho tiempo, que yo sepa, de las escuelas de arte.

Abel Delgado: ¿Y cuándo fue que empezó a surgir ese estilo? ¿A partir de los años 80, los años 70?

Lázaro Valdés: Eso fue una cosa más o menos, pienso que antes del 80, por ahí. Cuando se formó Irakere más o menos es cuando más fuerza cogió, que Chucho empezó a mezclar (estilos musicales) (...) (en) números como "Bacalao con pan", etcétera. (Puede escuchar este número en los álbumes de Irakere como En Vivo o Grandes Momentos de Irakere.)

Abel Delgado: ¿En ese estilo influyó también en una medida la salsa norteamericana o la de Puerto Rico y de Nueva York, en el desarrollo de la timba?

Lázaro Valdés: La salsa influyó después para suavizar la timba porque era muy feroz. Era muy feroz, muy cruda, con mucho sabor pero muy violenta porque tenía muchas frases los metales y la polirítmica era muy fuerte, era un jazz más bien. Cuando se empezó a escuchar la salsa en Cuba la salsa empezó a coger esa música y aflojarla un poco. Hubieron músicos que se fueron por el estilo de la salsa como Dan Den o Los Karachi que no hacen timba, hacen salsa. Hubieron otras orquestas que trabajaron los dos estilos juntos. Por ejemplo, NG la Banda tocó ese tema "Necesito una amiga" (en En la Calle) con Isaac Delgado que tiene de salsa y tiene de timba. Tiene uno poquito de las dos cosas. La salsa puertorriqueña empezó a aflojar la fuerza con la que venía la timba.

Abel Delgado: ¿Y qué tipo de grupos escuchaba la gente en aquel tiempo que empezaron a usar esa influencia salsera?

Lázaro Valdés: De la época mía Eddie Santiago, Frankie Ruiz. Esa fue la época en que yo empecé a escuchar salsa porque yo no escuchaba salsa. No me interesó escuchar salsa.

Abel Delgado: ¿Cómo le cayó esa música cuando la escuchó por primera vez?

Lázaro Valdés: Yo la empecé a estudiar un poco porque no estaba acostumbrado. Todo parecía que era la misma base con diferentes armonías. Y todo era lo mismo, lo mismo, lo mismo (...) porque la timba puede ser que se parezca pero siempre hay un efecto, algo que identifica el grupo que la toca. ¿Entiende? En Puerto Rico no pasa eso. En Puerto Rico, como es un mercado, se graba todo plano. Hay alguna gente que se destaca más que otra, por ejemplo Sergio George, que ha creado su estilo con la India y Marc Anthony. Creó su estilo con una mezclita que está muy buena y además somos amigos personalmente. Cuando empezó Eddie Santiago, Frankie Ruiz, etc., yo sabía quién era por el cantante, no por la banda. Ya después empecé a cogerle el swing. Me gusta mucho Johnny Rivera, me encanta cómo ese hombre canta. Y Gilberto Santarosa, por favor. Ya empecé a identificarme con ellos y empecé a entenderla. Me di cuenta de la ricura, la sabrosura, que tiene.

Abel Delgado: ¿Qué es la timba exactamente? O sea, ¿cuáles son sus características musicales que la hacen ser distinta de por ejemplo, la salsa?

Lázaro Valdés: La salsa es más suave, la timba es mucho más violenta, con mucha fuerza, con mucho más poliritmia, con mucho más coro. No sé cómo explicar (...) los tumbaos son distintos, la síncopa completamente es otra. A la timba le identifica más bien el tumbao del piano, la síncopa del tumbao del piano, por lo menos en mi grupo. El tumbao del piano, los mambos (...) es una cocina. Es como si pusieran una olla en un fogón lleno de todo, de carne, sazón, lo que sea, y eso se va cocinando allí. Hacer timba es como cocinar la música.

Abel Delgado: Una pregunta sobre los arreglos y cómo crean la estructura de las canciones. Cuando van a inventar los coros, ¿primero componen los guajeos que va a tocar el piano y el bajo y después prueban distintos coros hasta encontrar uno que encaje o se hace todo a la misma vez?

Lázaro Valdés: No, al contrario. Ya el número viene con el coro. Los compositores te dan la letra con un coro que tú estudias a ver si se va a pegar con el pueblo o no, si es un coro social, si es un coro político, si es un coro que tiene que ver con lo que está pasando a diario en Cuba, un coro internacional, un coro de amor, lo que sea. Tú escuchas el coro y le pones un tumbao que tenga que ver con eso. Después de que haces ese tumbao y ese coro y ves que funciona, te pones a hacer la introducción del número, buscas la introducción, después el cuerpo, le pones los metales al cuerpo y después empiezas a crearle unos efectos para que no se te confunda con otros números y ya tienes la estructura completa de cómo se arregla el número.

Abel Delgado: ¿Y cada vez que van a tocar ustedes tocan el mismo arreglo o lo van variando de tiempo en tiempo?

Lázaro Valdés: Los números (siguen) una maqueta igual. Ahora, yo no tengo un número de arriba a abajo como por ejemplo hacen (...) los salseros de Puerto Rico. Tienen el número de arriba a abajo, cómo va el número, no tienen variedad. El mío está de arriba a abajo hasta el primer mambo, el segundo mambo. El segundo mambo para abajo depende de cómo el público se esté portando. Si es un público que el gusta el número, tiro otro mambo que ya está ensayado por supuesto. O se invierten los mambos, se cierra el grupo, se queda el tumbao solo, se hace una poliritmia, se marcan unos efectos que ya están todos ensayados.

Abel Delgado: ¿Entonces las variaciones en sí están ensayadas y usted les puede decir a los músicos que prueben esta opción o esta otra opción?

Lázaro Valdés: Exacto. Cada número tiene su (...) es una rutina, no? Pero (...) depende de como esté el público en ese momento. Al público que yo me doy cuenta que no funciona ese número o que quiere escuchar jazz, entonces tiro la cola, el filal.

Abel Delgado: ¿Encuentra usted que el público cubano es más exigente que, por ejemplo, el público norteamericano o el público en Latinoamérica?

Lázaro Valdés: Son públicos diferentes. Mira, el público cubano es un público bailador, constantemente bailador pero poco expresivo al recibir tu mensaje. Se pasan el tiempo bailando, a lo mejor, y no te aplauden. Hay que sacarles los aplausos. El público americano a lo mejor no baila pero sabe valorar cada bobería que tú haces en la música, cada cosita, de un cierre hasta un ponche, se dan cuenta. El público de aquí nada más tú le tiras un coro y un tumbao y están hasta mañana bailando. (riéndose)

Abel Delgado: A propósito, ya que estábamos hablando de la salsa romántica antes por ser más suave que la timba. ¿Cree usted que un salsero romántico pueda ir a Cuba y pegarse con ese público exigente y bailador?

Lázaro Valdés: Ooh, ¡mil veces! Aquí "Devórame otra vez" era como si fuera un himno. Oye, eso fue un himno aquí, era 24 por 24. Aquí (los salseros románticos) se han pegado muchísimo. (Por ejemplo,) a Gilberto Santarosa aquí en Cuba la gente lo quiere muchísimo.

Abel Delgado: Entonces Marc Anthony o Frankie Negrón...

Lázaro Valdés: Marc Anthony también. Marc Anthony llega aquí y es un escándalo también.

Abel Delgado: ¿Así que a la gente no le importa que la música no esté tan fuerte como la timba?

Lázaro Valdés: No, no no.

Abel Delgado: ¿Le gusta probar algo diferente?

Lázaro Valdés: Claro, cómo no. Todo lo que sea buena música el cubano la asimila. Y Puerto Rico hace buena música. Es diferente a lo que está pasando aquí. Claro, no es lo mismo Marc Anthony en La Tropical, que es en sí el termómetro del artista cubano. Para mover ese público de la Tropical (...) tú no puedes moverlo con música romántica. Oyen todas sus canciones, algunos las cantará, pero no mueve ese público como lo mueve una orquesta cubana. Y a lo mejor lo mismo nos pasaría en Puerto Rico. Entraríamos con esa fuerza a la cual no están acostumbrados ellos, que tienen cuadrados sus pasillos, sus combinaciones de vueltas, y no te bailan. Es una costumbre, ¿no?

Abel Delgado: Entonces sí en ciertos lugares Marc Anthony se pegaría pero si va a La Tropical...

Lázaro Valdés: La Tropical (...) muchos músicos puertorriqueños la conocen, los que han estado en Cuba. Es un lugar en que caben cerca de 10,000 personas y se llena completo, tú ves cabecita, cabecita, cabecita y tú ves cómo se mueve aquella masa hacia un lado para otro. De la vez que uno toque en La Tropical y llegue a mover esa masa y convocar ese público, ya te llaman en Cuba orquesta de primer nivel.

Abel Delgado: Y lo difícil es hacerlo con salsa romántica porque no tiene la fuerza...

Lázaro Valdés: No tiene la fuerza que ellos esperan. Imagínate tú, las personas que están ahí, tomando cerveza y parados bajo un calor tremendo, para moverlo hay que traer un tanquede música. (riéndose)

Abel Delgado: Estuve hablando con el presidente de su disquera y él mencionó algo que indicó que la popularidad de la timba en Cuba está decayendo a favor de la música más tradicional como Buena Vista Social Club. ¿Está ocurriendo eso ahora o sigue la timba tan popular como siempre?

Lázaro Valdés: Aquí Buena Vista Social Club tampoco puede tocar en la Tropical (riéndose). Me entiendes? Ni Buena Vista Social Club, ni Cubanismo, esa gente no puede tocar en la Tropical. La timba —no sé a qué nivel él lo haya dicho— pero a nivel de pueblo, a nivel de oyente, me parece que no. La timba estará cogiendo menos fuerza allá en los EE. UU. porque a lo mejor el proyecto de Cubanismo o de Buena Vista Social Club tiene atrás un financiamiento (...) (que) es mucho mayor que cualquier grupo (de timba) que vaya de gira por los EE. UU. Entonces convocan a más personas, van gente de mayor edad, lo hacen en teatro, la dan mayor promoción. Entonces esa es la música que tú les enseñas a los americanos. Y entonces si tú les enseñas esa música a los americanos que han estado 40 años sin saber lo que pasa en Cuba, piensan que Cuba se quedó en los años 50 y bueno (...) Nosotros fuimos a tocar a un hotel cerca de Boston y fueron muchos maestros del conservatorio y antes habían pasado los músicos de Buena Vista Social Club. Y esperaban esa música de nosotros. Cuando empezamos a tocar, veían nuestra música como si fuera algo de otra planeta. Pero lo asimilaron con un sentido tremendo, se fueron supercontentísimos y volvieron a (...) hacer la cola. Porque hicimos dos tandas, tocamos, paramos 15 minutos, salió ese público para que entrara otro, y volvieron los mismos que estaban (en la primera actuación) a hacer la cola (para la segunda tanda).

Abel Delgado: A propósito de los temas de la música tradicional y la timba, cuando los he ido a verhe notado que ustedes en las actuaciones tocan una canción de timba tras otra. No cambian mucho, por ejemplo como hace Eddie Palmieri, para tocar un son montuno, una guajira, una guarachita...

Lázaro Valdés: Yo tengo un número que es casi un son montuno, que es "Ya no hace falta". (Ya No Hace Falta.) Tengo montado (...) "Quimbara" que no es un son montuno pero es una rumba. Y si tengo un disco promociono lo que está en el disco, toco el disco completo. Y lo otro es que aquí el son montuno, ni Adalberto toca el son montuno ya, que era el Caballero del Son. Porque no te lo asimilan.

Abel Delgado: Quiere decir entonces que el público cubano, entre la juventud por ejemplo, no le gusta....

Lázaro Valdés: Gusta y se baila pero puede ser que sea uno. Un tema, uno. La música cambió aquí y lo que pasa es que si tú vas a ver a Compay Segundo ya tú sabes que vas a bailar con Compay Segundo. Y tú bailas todos los sones que toca Compay Segundo. Pero si vas a ver a Bamboleo no esperas de Bamboleo un son montuno. Si vas a ver a Van Van no esperes de Van Van un son montuno. Si vas a ver a NG la Banda no esperes de NG la Banda un son montuno. Si lo tienen en el repertorio bien, tú lo bailas, pero no es que tú sepas que vas a ver eso. Si vas a ver a Adalberto tú esperas un son montuno pero creo que ya ni él (...) está haciendo son montuno. Está haciendo un son moderno.

Abel Delgado: Bueno, un día Compay Segundo se tiene que morir, ya tiene 90 y pico de años, y otros músicos de la generación de él se van a morir. ¿Entonces cree usted que el hecho que no le guste tanto al público cubano esa música tradicional que se va a perder en algún momento?

Lázaro Valdés: No no no. No te digo que no les guste, te digo que la gente que va a ver Bamboleo no va a escuchar son montuno. Aquí hay un millón de gente que toca son montuno. El que va a ver son montuno va con esa gente.

Abel Delgado: Entonces usted dice que hay suficiente diversidad en cuanto a los géneros...

Lázaro Valdés: Exacto. El que va a ver a Bamboleo sabe perfectamente que no va a escuchar un son montuno. (Sabe) que va a escuchar un grupo nuevo que evolucionó la música, que lo mismo puedes esperar ver un jazz que una timba, que puede haber una timba ligada con son, que puede haber una balada.

Abel Delgado: Entonces usted está diciendo que ahora en Cuba la gente tiene opciones. Si quieren escuchar esa música tradicional, tienen adónde ir a escucharla.

Lázaro Valdés: Exacto. Aquí hay varias orquestas sonoras, hay como tres o cuatro. Y te llevo a un sitio donde está tocando una sonora y verás la cantidad de gente que está ahí.

Abel Delgado: ¿Y son jóvenes y viejos?

Lázaro Valdés: Jóvenes y viejos pero los jóvenes casi no están porque están acostumbrados a otro tipo (...) ya aquí se baila diferente. El son montuno se baila apretadito y no sé que. Aquí se baila suelto, la mujer da un meneo tremendo de espalda, el hombre atrás, es otra cosa, ¿me entiendes? Evolucionó la música.

Abel Delgado: Pero lo que se me hace curioso de toda forma es que usted dice que por un lado, una persona puede ir a ver una sonora, pero no habrá muchos jóvenes porque no les gusta. ¿Puede implicar eso, ya que a la juventud no le gusta esa música, que puede morirse con el tiempo o no existe ese peligro?

Lázaro Valdés: Yo pienso que no. Una, porque nosotros vamos a tratar de salvarla. Y lo otro es que tiene su público. Tiene su público. La juventud sigue otra cosa. Y si les toco cuatro o cinco sones no me bailan.

Abel Delgado: ¿Entonces piensa usted que con el tiempo cuando los jóvenes ya han madurado que van a regresar a escuchar la música cubana tradicional?

Lázaro Valdés: Bueno, hay personas que la quieren mantener viva. Por ejemplo, Cubanismo hace ese tipo de música. Buena Vista Social Club hace este tipo de música. Pienso que cuando estos señores dejen de existir —ojalá que nunca— tendrán allá atrás quien los sustituya después y siga con el proyecto. Pero desde que la música ha evolucionado, ha evolucionado, y la gente asimila otra cosa.

Abel Delgado: Una pregunta que tengo sobre la timba a nivel social. Mis primos están relativamente recién llegados de Cuba y he hablado con otra gente recién llegada de Cuba. Me dan la impresión de que hay una división racial en Cuba en cuanto a la timba. O sea, que mucha gente percibe que la timba pertenece solamente a los afrocubanos y que las personas blancas no escuchan tanto esa música.

Lázaro Valdés: ¿Racial? ¿De que la timba la escuchan los negros nada más?

Abel Delgado: Dan esa impresión, entonces estoy curioso por saber si es ellos nada más que están diciendo eso o si es una cosa que realmente existe.

Lázaro Valdés: No no. Aquí hay diferentes gustos como en el mundo entero. Y yo te llevo a La Tropical para que veas gente de todos los colores. No sé cómo explicarte eso pero yo pienso que división racial no hay. Lo que pasa es que esta música, como es una música fuerte, la gente siempre dice "a los negros les gusta la música esa" porque el negro es comparsero, el negro es rumbero, ¿me entiendes? Debe de ser una impresión de alguien porque aquí tú vas a un baile y te encuentras lo mismo un blanco metiendo un casino lo mismo que lo hace un negro. Y a lo mejor te encuentras un negro que no le gusta esa música, que está sentado porque dice que esa música es muy violenta. No sé cómo explicarte eso. Pero la división racial aquí en lo que es la música nunca la he notado.

Abel Delgado: Estuve curioso acerca de otra cosa. Un amigo mío que es pianista que va y regresa de Cuba con frecuencia me ha comentado que en Cuba hay mucha competencia entre los soneros más jóvenes en que se tratan de mochar uno al otro. ¿Ocurre esto con mucha frecuencia?

Lázaro Valdés: Eso a veces sucede un poco para divertirse uno y para joder pero esas son cosas superficiales (...) en muchas orquestas que tocan mucho la gente trata mucho de destacarse y dar a entender no que son los mejores sino que también son buenos. Y sí se pueden poner a decirse cosas (...) la primera vez que pasó eso pasó con Son 14 e Irakere en un programa de televisión.

Abel Delgado: ¿En las discotecas no es tan común?

Lázaro Valdés: No. Por ejemplo, puede suceder que esté tocando mi grupo y llega la gente de NG la Banda y se mandan a subir y cantan un coro e improvisan. Eso puede ser que suceda alguna vez. Sucede, pero muy poco y no en plan de enemistad. Se dicen cosas (...) en plan de destacarse, de sobresalir...

Abel Delgado: Pero se hace con fraternidad...

Lázaro Valdés: Sí, exacto.

Abel Delgado: Yo estaba curioso acerca de esto porque alguien me había comentado que hace unos años Paulito retó a Cándido Fabré y Fabré lo mochó y que sé yo.

Lázaro Valdés: No, eso fue en un programa de televisión en que ellos (...) Paulito llegó tarde y él es uno de los cantantes cubanos que la juventud sigue mucho y Cándido se cree que a lo mejor no tuvo esa suerte. Tiene otras características físicas (...) Paulito es delgado, no es un tipo feo, tiene muchas seguidoras y entonces Cándido empezó a decirle que era bonitillo. Y Paulito le dijo que era bonitillo pero también tenía sentimiento y corazón y no sé qué más, y que era un hombre, vaya, cosas de esas, ¿no? (...) era una jodedera.

Abel Delgado: Pero no es que le cayera mal Paulito sino que lo estaban haciendo por...

Lázaro Valdés: No no, esas son cosas que suceden. No son cosas que están ensayadas, fíjate que Cándido sí le dijo algo de que había llegado tarde porque era bonitillo, una cosa de esas, ¿no? Porque se estaba haciendo un bonitillo. Un complejo de Cándido Fabré. Y entonces Pablo le contestó de otra forma, pero canta igual, improvisa igual y se creó una cosa ahí que la gente la asimiló, ¿no? Pero después terminan abrazados porque saben que todo eso es un espectáculo igual como pasó con el Médico de la Salsa y con Pablo. Se decían cosas en los conciertos. Cuando Pablo tocaba decía que el Médico no cantaba y cuando el Médico tocaba decía que Pablo no sé que, cosas así. Entonces llenaban (...) son estrategias que se usan para llenar los lugares.

Abel Delgado: Ah, pues yo escuché un casete de un amigo mío después de que el Médico había sacado la canción "La bola" (La cual ese encuentra en el álbum Para Mi Gente) y Paulito sacó una contestación que decía "esa bola yo la..."

Lázaro Valdés: Voy a botar pa' la calle, sí.

Abel Delgado: ¿Pero eso no lo hacían porque son rivales acérrimos ni nada?

Lázaro Valdés: No. Sí llegan a ser rivales porque son los cantantes que la gente más sigue. Si se ven en la calle se besan y se abrazan pero en el escenario empiezan a echarse porque son estrategias que se usan para reventar los lugares. (La gente dice) "Voy a ver a Pablo a ver lo que le dice al Médico" o "Voy a ver al Médico a ver qué le dice a Pablo" porque saben que el sábado pasado el Médico le dijo que no sé qué cosa y el otro sábado la gente va a ver a Pablo y así se crea un ambiente de expectativa pero no en enemistad.

Abel Delgado: ¿Ustedes tienen algún tipo de rival parecido?

Lázaro Valdés: No, nosotros no entramos en eso, la gente nos respeta un poco, saben que lo nuestro no es con coro, es con música. (riéndose)

Abel Delgado: Otra pregunta en cuanto a la salsa romántica. Aquí parece que hay un énfasis en el niño bonito que canta...

Lázaro Valdés: En los Estados Unidos, en el mercado puertorriqueño, si no tienes una linda cara, no triunfas. Pero no importa cómo cantes. No importa. Aquí no. Aquí si tú eres feo y cantas, tienes éxito. Lo del Médico fue una (...) no sé qué pasó con el Médico. Él empezó a pegar coritos y cosas y a la gente le empezó a gustar y fue algo que no se sabe cómo pasó. A partir de ahí millones de gente empezó a cantar en Cuba.

Abel Delgado: Pero él es una excepción en ese aspecto. Es uno de los pocos tipos...

Lázaro Valdés: El poco, no, el único. ¿Porque qué pasa? Se identificó mucho con el pueblo cubano, la juventud cubana, porque tiene muy buenos textos, muy buenas letras. Y en el momento en que él empezó a cantar, en Cuba las letras estaban muy malas, muy malas, con un sentido muy superficial, no decían nada, el coro y ya. Él empezó a hacer sus letricas bonitas y sus cosas y poner coros que a la gente le gustaba que se le pegaba a la gente muy fácilmente. Y quedó su mecánica (...) fue el hombre más popular en una época aquí, más que los Van Van y todos.

Abel Delgado: Así que el éxito de él no se debe a que es un tipo bien parecido...

Lázaro Valdés: Si tú lo has visto, el Médico es feo. (riéndose).

Abel Delgado: No, pero no es un tipo tan feo que digamos...

Lázaro Valdés: No, no, claro.

Abel Delgado: Entonces piensa que se debe a sus letras...

Lázaro Valdés: Sí. No cómo canta, de eso ni hablar, ¿no? Pero es un tipo que metió un mensaje tremendo, la gente en seguida entendió sus coros, sus cosas.

Abel Delgado: Bueno, yo he escuchado las canciones del Médico, y por cierto son pegajosas con eso de "te mantengo en el dato, te mantengo en el detalle, no soy adivino, lo que pasa es que tengo calle". No obstante no es que tengan un mensaje profundo.

Lázaro Valdés: No, mensaje internacional no tiene ninguno. Estoy hablando del mensaje en Cuba, de lo que está pasando en Cuba, de la forma de hablar del cubano, de cómo comunicarse con las pepillas que están en la farándula, "pelo suelto y carretera". Eso le gusta a la mujer de aquí. Esa comunicación con la gente de la farándula, que era quienes lo seguían a él, causó una sensación tremenda.

Abel Delgado: Otra pregunta que tenía con respecto a la salsa romántica. He notado que Isaac Delgado, por ejemplo, trató de comercializarse un poco. Grabó un disco con RMM más bien en el estilo de la salsa romántica. Dan Den hizo lo mismo con uno que se llamó "Mi cuerpo". Han sentido presión alguna ustedes para cambiar su música en ese aspecto?

Lázaro Valdés: No, no no. Nunca me he sentido presionado para cambiar mi música (...) alternamos con DLG en Nueva York y fue un éxito tremendo. Un público que esperaba DLG y no esperaba a Bamboleo, un público que no sabía nada de Bamboleo (...) y fue tremendo el aplauso y la asimilación de los números sin conocer los números. Me di cuenta con eso que no tengo por qué tener presión para cambiar, para imitar a DLG ni a nadie. Con mi música este año se vendió mucho más el disco. En la Tower Records hace unos meses vendimos 80 discos por encima de Elvis Crespo, quien es uno de los cantantes que más promoción se le hace en este momento. Esa es información de mi disquera. Y vendimos 10 discos menos que Marc Anthony. Isaac es más comercial y su estilo es ese, de la salsa romántica con la timba, muy bonita.

Abel Delgado: Tienen ustedes la canción "Flor perdida" (en el CD Te Gusto O Te Caigo Bien) del primer álbum, "La tremenda" (en el CD Ya No Hace Falta) de este álbum. Quería pedirle que explicara sobre qué tipo de realidad social ustedes están tratando en esas canciones.

Lázaro Valdés: "Flor perdida" es una canción que hice hace mucho tiempo sin inspirarme en ninguna mujer cubana. Te lo juro. Fue una canción que se me ocurrió de una mujer que deja a su marido por irse con un extranjero con un carro de chapas extrañas, no se sabe si es un embajador (...)Y "La tremenda" habla de una muchacha que le dicen la tremenda por el cuerpo que tiene, por la clase de mujer que es.

Abel Delgado: Pero en la canción se da la impresión que la mujer se va con otros tipos y que sé yo y que el tipo no puede dejarla porque lo tiene enmoroñado.

Lázaro Valdés: Claro, porque la tremenda es una mujer que es tremenda. Está buena. Nunca he hablado con el compositor. Me gustó la canción y la monté pero nunca he hablado con él sobre el texto de la canción. Me tiene enmoroñado, me tiene enganchado, es que lo tiene enamorado de ella, no puede dejarla.

Abel Delgado: Pero está interesante porque parece insinuar que le está pegando los tarros. Y como que no le importa. Por eso estaba curioso para saber si eso reflejaba algo de la realidad social cubana en estos momentos en cuanto a las relaciones entre los hombres y las mujeres.

Lázaro Valdés: No, no. Aquí el hombre le arranca la cabeza (riéndose).

Abel Delgado: Así que esa canción no tiene que ver con ninguna realidad social así.

Lázaro Valdés: No, no.

Abel Delgado: ¿Me puede hablar de los nuevos proyectos que tienen el en futuro, grabaciones, etcétera?

Lázaro Valdés: Estoy preparando el cuarto disco y tengo varios temas. Todavía no escogido a ninguno en especifico (...) Este disco quedó muy bueno, tuvo mucho aceptación, y tengo que hacer un disco mejor que ese y tengo que hacerlo con paciencia.





Vannia Borges

Abel Delgado: Primero que nada, quisiera saber cómo te iniciaste en eso de la música, cómo empezaste, dónde naciste, etcétera.

Vannia Borges: Bueno, yo nací aquí en Cuba en la ciudad de La Habana en el año 1970. Estudié música desde los cinco años, empecé estudiando piano, después cuando pasé a nivel medio cambié de instrumento. Empecé a estudiar el oboe, que fue el instrumento del que me gradué en el Instituto Superior de Arte. Después que terminé en el Instituto hice mi servicio social en Matanzas un año como profesora de solfeo, oboe y de teórica. De ahí vengo para acá para La Habana y me ubican en el Coro Nacional a trabajar. Estoy un tiempo en el Coro Nacional. De ahí paso a trabajar en un cuarteto de mujeres que se llamó D'capo, dirigido por Elina Torres. Cuando estoy trabajando en ese cuarteto Pachito Alonso me ve trabajando y me hace la propuesta de trabajar con él. Alrededor de dos años estuve trabajando allí y allí es donde Haila, la que era cantante de aquí del grupo que ahora está con Azúcar Negra, me vio trabajando muchas veces con Pachito. Al irse la otra cantante que tenían con ellos me vinieron a buscar aquí a la casa. Y yo fui a ver el ensayo, me gustó el grupo y ya. Empecé en Bamboleo hasta el sol de hoy.

Abel Delgado: En cuanto al Coro, ¿qué tipo de música era?

Vannia Borges: Música clásica.

Abel Delgado: ¿Y qué tipo de música se tocaba en el cuarteto D'capo?

Vannia Borges: Hacíamos música cubana, salsa y eso pero (...) (era) un trabajo a voces.

Abel Delgado: Parecido a Vocal Sampling, ¿entonces?

Vannia Borges: No precisamente imitando a instrumentos ni nada pero sí era música cubana a voces, una cosa muy parecida pero era acompañado por instrumentos musicales, no era a capella.

Abel Delgado: ¿Quién la influyó cuando se estaba desarrollando como cantante?

Vannia Borges: Bueno, yo tengo muchos patrones como cantante. Aquí en Cuba hay Aymeé Nuviola por ejemplo, Jacqueline Castellanos, Moraima Secada, Elena Burke, todas las grandes cantantes de Cuba han sido patrones para mí.

Abel Delgado: Parece que usted escucha muchos boleros en su tiempo libre porque la oigo citando boleros en las canciones.

Vannia Borges: Sí, los oigo muchísimo porque a mi mamá les gusta mucho y aquí en casa hay muchos discos de boleros, de Pacho, de José Antonio Méndez, de Portillo de la luz...

Abel Delgado: ¿Por qué le gusta integrar esas letras de boleros en las canciones? No todo el mundo hace eso.

Vannia Borges: Eso a mí me gusta porque (...) es como una forma de comunicarle a la gente de mi generación de que esa fue una forma de música que existió, que existe, que va a existir por todos los tiempos (y) (...) que no va a pasar de moda nunca. Y exhortando a la gente que la oiga (...) nosotros en la escuela oíamos mucho de ese tipo de música. Teníamos mucha información de todo. Porque era la base. No sólo oíamos la música clásica sino todo tipo de música. Nosotros teníamos una asignatura en la escuela que se llamaba "Taller de la música popular cubana" en que se daban todos los géneros de la música cubana. Todo lo daban (...) nos enseñaban números y escuchábamos mucha música de los años 30, los 40, los 50: Sindo Garay, Matamoros, toda esa gente. Se hacía un recorrido de toda la música cubana hasta la actualidad.

Abel Delgado: Lo que se me hizo curioso en el número "Ya no hace falta" (del CD Ya No Hace Falta) es que en esa canción citaste un coro espiritista allí, eso de "avanza buen ser, que el coro te llama y te dice ven". (se ríe Vannia). ¿Y cómo se te ocurrió eso, ahí inspirando?

Vannia Borges: Inspirando (riéndose). Porque el cubano es muy religioso pero es muy alegre y muy ocurrente. Entonces siempre está citando cosas de la religión. Son cosas de la calle, ¿me entiendes? El cubano tiene mucha chispa y le saca lasca a todo.

Abel Delgado: ¿Le parece que es muy difícil para las mujeres abrir camino en la música? Porque hay relativamente pocas mujeres trabajando en la música bailable de Cuba, tanto dentro como fuera de Cuba.

Vannia Borges: Sí, realmente hay un poco de tabú con esas cosas. Se piensa que la mujer es el sexo débil y es incapaz de mover a las masas. Sobre todo nosotras las mujeres cubanas le estamos demostrando no sólo a Cuba sino al mundo que somos capaces de remover un estadio, de hacer bailar 10,000 y hasta 20,000 personas. Porque se lleva la música por dentro y nos hemos dedicados a comunicar mucho y a contener la misma fuerza o quizás tener hasta más fuerza que los hombres porque tenemos que imponernos ante los tabúes del machismo de todos estos años.

Abel Delgado: Veo que ustedes hacen ese tembleque en el escenario y cuando estuvieron ustedes en Nueva York, hasta los amigos míos se quedaron atónitos y medio enamoraditos. (Se ríe Vannia). Entonces quería preguntarle si usted tenía novio, si estaba casada y si actuar a veces crea conflictos con su novio o marido.

Vannia Borges: No, yo en estos momentos soy soltera, así que no tengo ningún tipo de problema. Pero las relaciones que he tenido siempre han sido gente muy comprensiva porque saben que es mi trabajo, porque saben que es lo que me gusta hacer y porque saben que no a dejarlo de hacer nunca por nada ni por nadie. Porque fue lo que estudié, con lo que crecí, es lo que me interesa, es mi futuro, mi carrera y desde que empiezo en una relación lo primero que le planteo es eso. "Esta es mi carrera, esta es mi vida, mi posición. Si lo aceptas así, bien. Si no, por donde lo mismo viniste te puedes ir". Porque a mi carrera no la dejo por nadie. Pero ahora en esos momentos soy soltera, estoy buscando un novio (riéndose), uno novio bueno, un novio divino...

Abel Delgado: ¿Un protagonista principal?

Vannia Borges: Estoy buscando un protagonista principal. Hace como tres o cuatro meses que terminé mi relación y estoy soltera desde ese entonces.

Abel Delgado: En cuanto a las canciones, me fijé cuando los vi en Nueva York que muchos de los soneos que se utilizaron en las grabaciones se repitieron. ¿Los varían a veces o siempre los repiten porque la gente quiere escuchar lo que está en el disco?

Vannia Borges: Nosotros hacemos el número tal y como está en el disco porque realmente no tiene ningún sentido que si tú grabas un número de una manera después lo cantes de otra, porque la gente no se lo aprende. Nosotros hacemos el número tal y como está en el disco, las primeras guías, ya después que hacemos el número tal y como está empezamos a improvisar cosas y nos ponemos en la función del público. Pero siempre tratamos de respetar todas las guías que están en el disco, las improvisaciones, los mambos. Se trata de respetarlas al máximo para que a la gente se le pegue.

Abel Delgado: Pero yo mi refiero a los soneos, las inspiraciones. Usaron las mismas que usaron en el disco.

Vannia Borges: Sí, es lo que te estaba explicando. Usamos las mismas porque no tiene ningún sentido cambiarlas si ya están en el disco de una manera. Si las cambiamos la gente no se aprende el número más nunca.

Abel Delgado: Pero también depende del público, ¿no? ¿No hay casos en que ustedes se ponen a improvisar por improvisar?

Vannia Borges: Claro. Eso pasa pero no muchas veces.

Abel Delgado: Y cuando van a grabar, se supone que las inspiraciones son eso mismo, cosas que le vienen a la mente a uno en un momento dado. ¿Ustedes se preparan de antemano antes de entrar al estudio durante los ensayos o cuando ya están grabando se les vienen a la mente?

Vannia Borges: Nosotros antes de grabar un disco nos sabemos todos los números y como decimos nosotros los cubanos, cuadramos. A veces en la grabación te empiezan a embullar y cambias alguna guía o Lázaro o los muchachos dicen "Mira, esta guía cámbiala, la haremos entre todos". O a veces tú llegas con la musa de guardia y vienes con una guía y de momento se te ocurren otras y son las que se quedan. Lo que siempre se hace es un estudio. Llevamos un papel. Por ejemplo, si son 5 guías, hacemos 10. De esas 10 cantamos a ver cuáles nos convienen, cuáles no, cuáles pueden quedar mejor.

Abel Delgado: Ahora, para entender la terminología bien, las guías son las inspiraciones que vienen durante el coro, ¿no?

Vannia Borges: Sí. Entre coro y coro lo que uno dice se le dice guía.

Abel Delgado: Eso para mí es un término nuevo, primera vez que lo oigo. Normalmente he oído la gente decir "soneo" o "inspiración" o "improvisación".

Vannia Borges: No, nosotros le decimos "improvisación" cuando ya te pones en función del público. Empiezas a decirle cosas a la gente. Lo que ya está cuadrado, lo que ya está hecho para grabar se le dice guía. Tanto es así que por ejemplo, supongamos que hay tres guías y tres coros (en una canción dada). Y la última guía, uno siempre tiene que hacer la misma guía porque si hay un mambo, así los metales sabrán que esa es la guía que le va a dar pie al mambo que va a entrar. Eso se cuadra de antemano. Por ejemplo, yo puedo hacer 15 guías y la última será "la caperucita roja". Ya los metales saben que cuando oyen "la caperucita roja", al momento ellos tienen que entrar con el mambo.

Abel Delgado: Yo le hice una pregunta a Lázaro sobre "La tremenda" (en el CD Ya No Hace Falta) porque esa canción se me hizo curiosa. Él me dijo que se trataba de una mujer que era tremenda, una mujer muy linda, y el tipo que narra la canción está enamorado de ella. Pero el coro dice "tiene venta la tremenda". Y no sé, me pareció que estaban insinuando otra cosa acerca de ella que iba más allá de ser bonita, ¿no?

Vannia Borges: Bueno, realmente cuando una mujer aquí es muy linda dicen: "Julia tiene tremenda venta" porque por dondequiera que pasa llama mucho la atención. Decir "tiene venta" es una frase muy cubana. Fulana tiene venta, fulana se vende. Decir que tiene venta es que llama la atención, que está muy bien vestida. Tú sabes que los maniquíes son los que se ponen en las tiendas, son los que tienen venta, son los que llevan la ropa que está en venta. Es como si (la mujer) fuera un maniquí.

Abel Delgado: Ah, okay, porque me imaginaba que decían que la mujer se estaba vendiendo en la calle o algo así.

Vannia Borges: No, no. Sólo quiere decir que llama mucho la atención.

Abel Delgado: Tengo una pregunta sobre la balada "Candil de nieve" (en el CD Ya No Hace Falta.) La he escuchado varias veces, revisé la letra y quizás yo sea bruto, porque aún no entiendo lo del unicornio azul de Silvio Rodríguez. ¿Me puede comentar de lo que se trata esa canción?

Vannia Borges: Bueno, "Candil de nieve" es de un autor que tiene letras muy lindas que se llama Raúl Torres, un trovador cubano. Y habla de una muchacha que tuvo una decepción amorosa muy grande. Y él es un gran amigo de esa muchacha y lo que le está explicando es que no puede dejarse morir, que tiene seguir buscando otras ilusiones, otras emociones. "Sal a buscar candil de nieve", que se mantenga encendida como si fuera un candil, que no se apague nunca, que la vida es una sola, que hay que vivirla, que no existe sólo un hombre en el mundo (...) Esa canción (Raúl Torres) se lo hizo a una amiga en común entre nosotros, la hija de Pablo Milanés, que se peleó con el novio. Es una forma muy poética de describir esas cosas.

Abel Delgado: ¿En algún momento en el futuro piensa integrar más boleros y baladas en el repertorio de la orquesta?

Vannia Borges: Sí, cómo no. De hecho, probablemente en este año yo haga un disco de boleros y baladas yo sola con el grupo. La idea fue de Lázaro y de la disquera.

Abel Delgado: ¿Tengo entendido que el rap americano es uno de los tipos de música preferidos suyos?

Vannia Borges: Sí. ¿Quién se lo dijo? (riéndose). La música negra americana me gusta mucho, sobre todo el rap.

Abel Delgado: ¿Y quién le gusta entre los raperos?

Vannia Borges: Tupac, Dr. Dre, Snoopy Doggy Dog, Method Man, Wu Tan Klan, Notorious B.I.G.

Abel Delgado: Aparte del rap, ¿a quién le gusta?

Vannia Borges: Brian McKnight, Luther Vandross, Anita Baker, Mary J. Blige, Blackstreet.

Abel Delgado: ¿Y usted integra la influencia de esos músicos en su música? ¿Cómo aparece?

Vannia Borges: En el fraseo, la armonía, porque a Lázaro también le gusta mucho ese tipo de música y nos ponemos muy de acuerdo en esas cosas y tratamos de hacerlo más o menos así porque me gusta esa música.

Abel Delgado: Muchas veces los cantantes en un grupo que se destacan como usted ha hecho sienten la necesidad de ser solistas o tienen ofertas para hacer esto. ¿Eso le ha pasado? ¿Piensa seguir con Bamboleo?

Vannia Borges: Sí, cómo no. He recibido muchas ofertas pero como Bamboleo ninguno. Es la orquesta con la que me di a conocer, es la orquesta que conozco, que a mí me conoce. Somos un equipo pero además una gran familia. Todos somos como hermanos, compartimos las cosas buenas, las cosas malas. Casi todos nos conocemos desde chiquitos, estudiamos en la escuela juntos. Es como una gran familia.


fotos: Brian Cross / Ahí-NaMá Music.
fotos en concierto: Bruce Polin / Descarga.com



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